
Y entonces sonríes e iluminas tu cara, los ojos de quien te mira, el cuarto, la casa, el jardín y toda la cuadra.
Asombras con esos grandes ojos de sorpresa hasta por el más mínimo e insignificante detalle de la vida tan cotidiana que tenemos los demás.
Diriges con tu mano hacia donde quieres ir, con un gesto demuestras asombro, felicidad y emoción, presumes el globo que te compraron y hace ruido que para cualquier otra persona sería de lo más normal, con emoción y pasos principiantes corres o intentas correr a los brazos de mamá, papá o los abuelos.
Con una caricia, un cabezazo o un abrazo expresas todo el cariño que puede caber en una pequeña personita.
Con tu llanto alteras y preocupas a quienes te queremos.
Con tus berrinches diviertes y provocas las carcajadas de los demás.
No puedo esperar que crezcas aunque espero que nunca pierdas esa inocencia, esa capacidad de asombro, esa maravillosa sonrisa que ilumina todo a donde vas y lo que toca... Aunque pensándolo bien, puedo esperar un poco más.
Aprecio mucho tu precisión y claridad. Así es Santiaguito, e igual que tú, puedo esperar un poco más.
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