
Es bien conocido que nuestra democracia es “incipiente”, apenas estamos viendo el poder del voto, aunque todavía existen instituciones que como los bebés, dan dos pasos hacia delante y otros tres o cuatro hacia atrás, dando pie a recovecos de leyes promulgadas por ellos mismos o a pensar que existen otros intereses respaldando esas decisiones.
Está demostrado que el tiempo no es un factor definitorio para una buena o mala democracia, tal es el caso de Australia, una cárcel extraterritorial Inglesa que logró su independencia del Reino Unido, el primero enero de 1901 y es a la fecha un país democrático y un ejemplo a seguir en muchos sentidos.
Pero ¿Qué podríamos aprender del Reino Unido, donde los parlamentarios y jueces utilizan peluquines que los hacen parecer locos del carnaval de Mazatlán?
Hace algunos días, tuvo lugar un evento que no había pasado desde hace 300 años, 3 siglos tuvieron que pasar, para que un presidente de la cámara baja de ese país renunciara. La primera renuncia, tuvo lugar en el año 1695 porque Sir John Trevor, Speaker de la Cámara de los comunes aceptó sobornos, ahora sucede porque los MP’s (miembros del parlamento) tuvieron a bien cobrar gastos personales al erario público, tales como mantenimiento a su jardín, a la cancha de tenis, etc. como si aquellos viejitos, representantes de los ingleses comunes y corrientes, no pudieran dar un paseo en un bello jardín o jugar un buen partido de tenis en su cancha con cargo al erario, una pequeñez así terminó en el anunció de la renuncia del Presidente Michael Martin, diputado durante 30 años, para el 21 de junio del año en curso.
No puedo evitar pensar en la reacción del “hulero” señor de las ligas, René Bejarano o en cualquier otro personaje público en México, que haya hecho algo semejante y los imagino riéndose a carcajadas del viejo inglés. Tampoco puedo evitar imaginar el efecto que causaría una noticia así en el país y visualizo a los millones de lectores, televidentes y radioescuchas simplemente levantando los hombros indiferentemente, afirmando un “pues sí… pero qué le vamos a hacer… así son y ya los conocemos” o el “por eso yo no voté por él”
¿… Entonces de veras quieres dejar de votar?
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