
Me cai que extraño la influenza. Me explico:
En días pasados, durante la contingencia sanitaria llamada influenza porcina, que despertó muchas sospechas y hasta hipótesis de conspiraciones relacionadas al tema de las elecciones y la crisis financiera mundial, provocó pánico en la comunidad internacional, al grado de que algunos mexicanos fueron forzados a pasar cuarentenas en países asiáticos; nos hicieron el fuchi hasta en ¡Haití!, donde dejaron de recibir apoyos mexicanos porque “no fueran a estar contaminadas de la cochina influenza”.
Eso es por el lado malo sin embargo, hay un lado positivo, siempre hay que ver el lado positivo de las cosas, al menos eso dicen los abuelos, que por sus canas y sus arrugas, algo sabrán.
Así que el lado más positivo de la influenza es que nos volvimos, por unos cuantos días, una sociedad limpísima, dejamos de saludar de mano y de beso que acarrea cientos de bichos de una persona a otra, los contagios más comunes son aquellos provocados por el saludo, más allá de convivir con una persona enferma, por eso dejamos de saludar y en lo personal me parecía una idea sensata, digo, si nos ponemos a pensar en dónde ha estado la mano de la persona que acabamos de saludar o si ves a alguien que viene rascándose la cola con singular alegría y te estira la mano para saludar, ¿te vuelves grosero y no saludas o eres cortes y lo haces?, una razón para extrañar la influenza.
Por supuesto está el hecho de que nuestros servicios de la noche a la mañana se volvieron extra limpios, los meseros usaban tapabocas y no escupían partículas de saliva en nuestra comida, las mesas, cubiertos, lozas y vasos debían ser totalmente desinfectados a 70º Celsius o más, una verdadera maravilla a la limpieza, lejos quedaba aquel vaho que junto con un trapo medio sucio, limpiaba la cuchara, el cuchillo, etc. Además teníamos el derecho y el deber de ser exigentes en la pulcritud.
Lo mejor de todo, era que las oficinas estaban más o menos limpias pero los baños debían ser lavados al menos una vez diaria… ufff, era maravilloso.
Por desgracia se murió el marrano y se acabo la gripe, y volvimos a ser tan cochinos como siempre
… Me cai que la extraño.
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